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Resumen canónico

España: Sinde inicia y Canon recargado

imageSería el final del PSOE dijo el Ministro de Fomento José Blanco, en el penúltimo Consejo de Ministros del saliente gobierno de Rodríguez Zapatero, en medio de un duro debate por la aprobación de la Ley Sinde. Zapatero tenía toda la intención de aprobarla. Ya en noviembre Rubalcaba se había encargado de frustar las intenciones de la Ministra Sinde por reglamentar la ley. El nuevo gobierno del Partido Popular tuvo que hacerse cargo del asunto cuando asumió en diciembre. Junto con duras medidas de ajuste y aumentos de impuestos (que en las promesas de campaña nunca iban a ocurrir…), el presidente Rajoy, para terminar de lucirse, puso a andar la Ley Sinde (que para no restar méritos históricos conviene llamarla ley Biden/Sinde/Wert). ¿Qué pasará ahora? David Bravo reponde un FAQ

Pero la noticia no escandalizó como debiera, porque llegó junto con otro tanque legal digital: el gobierno de Rajoy decidió transformar el canon digital en un “canon universal”. Ahora un monto del erario público español será destinado directamente a la arcas de la SGAE y demás gestoras a modo de “compensación”, por el uso generalizado que la población hace de la tecnología. Es paradójico que el canon digital haya sido herido de muerte en el tribunal europeo por “indiscriminado”, y que la “solución” encontrada por el Partido Popular sea universalizarlo a través de un subsidio (aunque otro universalizado fue el aún más controversial canon a las bibliotecas, que siguió ese camino, lo pagan las administraciones).

Sin embargo, la solución tampoco conformó a la SGAE, porque el monto resultará ser la mitad de lo antes recibido, y porque perdió su poder recaudador en ese área. Pero lo más grave del asunto es que ahora, transformado llanamente en subsidio, el nuevo sistema implica una transferencia directa de fondos públicos a privados, que será repartido entre el “star system” y las discográficas, más que entre músicos y autores en general: sólo un mínimo porcentaje de los artistas asociados a las gestoras colectivas, cobra algún monto significativo por regalías, por ejemplo: el 50% de los socios de SGAE nunca ha cobrado un centavo y el 1,73% se lleva el 75% de lo recaudado. Para resumir, un subsidio público a los millonarios. Dinero de impuestos para alimetar principalmente los bolsillos de Alejandro Sanz, Madonna o los directivos de la SGAE, pero para las bibliotecas, nada: entre los ajustados de Rajoy, están las bibliotecas públicas españolas. A eso le llamo yo coherencia.