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Criminalización y persecución política en Santiago del Estero

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El Juzgado Criminal 4 de Santiago Capital libró una orden de detención contra doce integrantes del Movimiento Campesino de Santiago del Estero -Vía Campesina.

Por una denuncia de la firma Sociedad Julián Hermanos, se acusa a referentes del movimiento por asociación ilícita, daños, usurpación y tenencia de armas.

Además, el lunes pasado la policía detuvo a Alcides Santillán, integrante del movimiento, y lo liberó horas más tarde. Luego apresó a Rafael Martínez Galván, quien aún permanece privado de su libertad.

Adolfo Farías, integrante del Mocase, señala que los hechos se enmarcan en la lucha contra los agro negocios que lleva adelante la organización.

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Semillas y piratería

¿Qué tienen en común las semillas transgénicas con el software privativo? ¿Qué tienen en común la criminalización de campesinos y la criminalización de internautas? Mucho más de lo que parece. En ambos casos emergen dinámicas de conflicto no muy diferentes: el poder estatal reprimiendo o ilegalizando prácticas sociales establecidas y beneficiosas colectivamente, para dejar nuevos territorios vacantes al usufructo privado por parte de actores económicos concentrados, especialistas en el arte de maximizar la extracción de rentas. Ya sea el territorio de las nuevas tecnologías, como el territorio de las nuevas tierras productivas, la lógica es la misma, lo que antes era inofensivo, ahora es subversivo: de mansos y sencillos campesinos, a organizaciones criminales, de edificantes e inofensivos bibliotecarios o melómanos, a piratas vinculados al narcotráfico, el terrorismo, y por qué no, la pedofilia.

Para unos es la tierra como un bien social y la agricultura campesina como un modo de vida sustentable, contra el modelo agroindustrial extractivo de la soja y el glifosato. Para otros el sostenimiento de prácticas sociales que tradicionalmente han permitido la circulación y el acceso a los bienes culturales, contra el modelo restrictivo y generador de escasez de la “industria cultural”.

Mientras Monsanto desarrolla sus semillas “Terminator” soñando con el completo control de la cadena de producción de alimentos (las semillas Terminator son estériles en la siguiente generación), la RIAA sigue insistiendo en el desarrollo de tecnologías de filtrado de internet y gestión digital de restricciones, soñando con el completo control… de la circulación de los bienes inmateriales.

No es casual que en ambos casos la llamada propiedad intelectual juegue un papel tan protagónico, patentes a las semillas y copyright a la cultura. Seguramente esta conexión le parece distante a más de uno, sin embargo para los dueños de los monopolios no lo es: entre los bondadosos patrocinadores del enigmático Banco Mundial de Semillas, no sólo figura Syngenta y Monsanto (herbicidas y transgénicos), sino también Microsoft (software), a través de la Fundación Bill y Melinda Gates… ¿qué hace una empresa de software en un Banco de Semillas? lo mismo que el MoCaSE en un blog sobre cultura y software libre… distinguen entre quiénes están de su mismo lado.

El capital avanza sobre territorios antes vírgenes a la explotación: si en el pasado no había interés en la rentabilizacion del acceso, por carecer de medios tecnológicos o legales, en el presente abundan los grupos de presión que hacen lobby por otorgar a las grandes empresas el monopolio sobre el acceso a cada libro, pelicula o canción en el medio digital. Lo que antes era un recurso social carente de valor económico, ahora es territorio que puede ser apropiado y explotado. Si en el período analógico el negocio sólo controlaba la producción en serie del sustrato material, pero el territorio del acceso y la circulación quedaba librado al uso social que quisiera hacerse del mismo, (en bibliotecas, intercambios, prestamos, reventa, etc.), en el período digital, donde la perspectiva de control sobre el acceso es una posibilidad técnica y legal efectiva, no puede haber otra cosa que un constante corrimiento de la frontera que habilite la extracción de renta, hasta el punto de ilegalizar las bibliotecas en internet.

Santiago del Estero, una de las primeras provincias en conocer el termino “frontera agropecuaria”, se sigue deforestando y convirtiendo en otro desierto verde del monocultivo, contaminado de herbicidas, sin agricultores y con ciudades saturadas de familias expulsadas de las zonas rurales. La riqueza generada por los mecanismos industriales, en vez de abundancia, trae escasez y miseria.

Donde antes había un territorio librado al uso sustentable que podían darle sus habitantes, ahora solo hay topadoras que literalmente están corriendo la frontera de la explotación agroindustrial, y el precio a pagar por resistir, como podemos ver, puede ser la cárcel, o la muerte.